Cuando comparamos smartphones, solemos fijarnos en el tamaño de la pantalla, la calidad de la cámara o la autonomía de la batería. Pero hay una especificación que influye silenciosamente en nuestra comodidad a lo largo del día: el peso. Y una diferencia de 50 gramos puede parecer insignificante hasta que ...
Cuando comparamos smartphones, solemos fijarnos en el tamaño de la pantalla, la calidad de la cámara o la autonomía de la batería. Pero hay una especificación que influye silenciosamente en nuestra comodidad a lo largo del día: el peso. Y una diferencia de 50 gramos puede parecer insignificante hasta que convives con ella. Para ponerlo en perspectiva, 50 gramos equivalen aproximadamente al peso de una pelota de tenis, un huevo de gallina grande o un llavero con las llaves de casa. Por sí solos no parecen mucho. Pero ese peso puede hacerse notar con el paso de las horas.
A medida que los consumidores exigen más a sus dispositivos, una pantalla plegable se convierte en una opción cada vez más atractiva. Un estudio realizado por Samsung muestra que el 69 % de las personas encuestadas quiere la flexibilidad de un smartphone fino para el día a día que pueda desplegarse para ofrecer una pantalla de mayor tamaño. Y aunque el tamaño y el formato de la pantalla son factores importantes a la hora de elegir, el peso también juega un papel clave.
El efecto acumulativo
De media, una persona consulta su teléfono cada 5 minutos. Esto equivale a unas 12 veces por hora, o aproximadamente 96 veces a lo largo de una jornada de 8 horas. Cada vez que coges, sujetas y utilizas el móvil, esos 50 gramos de más suponen un esfuerzo adicional para la mano y la muñeca. A lo largo del día, repetir este gesto 96 veces con 50 gramos adicionales hace que los músculos de la mano y la muñeca tengan que trabajar más. Ahí es donde entra en juego el efecto acumulativo: levantar una sola vez 50 gramos, o una pelota de golf, por ejemplo, apenas supone esfuerzo para la mayoría de las personas, pero, al repetir el gesto una y otra vez, ese esfuerzo se va acumulando.
A media tarde, es posible que notes que la mano se cansa más rápido. Acciones como desplazarte por la pantalla, escribir o sujetar el móvil junto al oído pueden resultar algo más cansadas. Puede que cambies el móvil de mano con más frecuencia o que lo apoyes antes sobre una mesa de lo que harías con un modelo más ligero. Para quienes ya sienten molestias en la muñeca, ese peso adicional puede hacer que el malestar llegue a convertirse en dolor.