Entre la prudencia del mercado y el avance de la electrificación

La demanda de calefacción eléctrica continúa condicionada por un contexto económico que ha moderado las decisiones de compra y la renovación de equipos. Sin embargo, el sector mantiene una intensa actividad innovadora impulsada por la electrificación de los edificios y la digitalización.

04/09/2026

Después del fuerte impacto que la inflación, el encarecimiento de la financiación y la incertidumbre geopolítica tuvieron sobre el mercado, la calefacción eléctrica sigue moviéndose en un escenario deprudencia. Durante los últimos ejercicios, tanto fabricantes como distribuidores han tenido que adaptarse a una demanda más contenida, marcada también por la gestión del exceso de existencias acumuladas tras los ...

Después del fuerte impacto que la inflación, el encarecimiento de la financiación y la incertidumbre geopolítica tuvieron sobre el mercado, la calefacción eléctrica sigue moviéndose en un escenario de
prudencia. Durante los últimos ejercicios, tanto fabricantes como distribuidores han tenido que adaptarse a una demanda más contenida, marcada también por la gestión del exceso de existencias acumuladas tras los problemas de suministro vividos después de la pandemia. Esta evolución se refleja en las cifras del sector, cuya facturación pasó de 37 millones de euros en 2024 a 35 millones en 2025, lo que supone
un descenso del 5,4 %. Más allá de la evolución coyuntural, la calefacción eléctrica continúa reforzando su papel dentro de la transición energética. La estrategia europea para reducir las emisiones de carbono
sitúa la electrificación de los edificios como uno de los principales ejes para sustituir progresivamente
los sistemas basados en combustibles fósiles, especialmente cuando la electricidad procede de fuentes renovables. Este cambio de paradigma está favoreciendo el desarrollo de soluciones capaces de ofrecer un menor consumo energético sin renunciar al confort. Los fabricantes trabajan en equipos con una regulación mucho más precisa, mejores sistemas  de control de la temperatura y tecnologías que adaptan automáticamente su funcionamiento a las necesidades reales de cada estancia.

Emisores, radiadores y nuevas soluciones
Lejos de los equipos tradicionales, las nuevas generaciones incorporan termostatos electrónicos de alta precisión, programación horaria, detección de ventanas abiertas y sistemas que optimizan el consumo para evitar un gasto innecesario de energía. A ellos se suman otras soluciones que amplían las posibilidades de la calefacción eléctrica. Los paneles radiantes por infrarrojos comienzan a ganar presencia en viviendas, oficinas y pequeños espacios comerciales gracias a su capacidad para calentar directamente personas y superficies. También el suelo radiante eléctrico encuentra nuevas oportunidades en viviendas de alta eficiencia energética y proyectos de rehabilitación donde se busca una distribución uniforme del calor y una mayor libertad estética al prescindir de radiadores visibles.

Los acumuladores eléctricos, aunque representan un segmento más específico, siguen siendo una alternativa interesante en instalaciones que aprovechan tarifas eléctricas con discriminación horaria, especialmente cuando se combinan con sistemas de gestión inteligente de la energía. Bombas de calor, el gran motor del cambio Dentro del conjunto de tecnologías eléctricas, las bombas de calor se han convertido en uno de los grandes motores de transformación del sector. Su elevada eficiencia energética y su capacidad para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria desde un único equipo explican el creciente interés tanto de usuarios como de administraciones públicas. Especialmente relevantes resultan los sistemas híbridos, que combinan bombas de calor con otras tecnologías de generación térmica para facilitar la renovación del amplio parque de instalaciones existente. Esta solución permite adaptar la transición energética a edificios donde una sustitución completa no resulta viable desde el punto de vista técnico o económico.

Su desarrollo responde también a la necesidad de reducir las emisiones sin obligar a acometer reformas de gran envergadura, una circunstancia importante en un país con millones de viviendas construidas antes de
la entrada en vigor de las actuales exigencias de eficiencia energética.

Hogares conectados y consumo inteligente
La posibilidad de controlar los equipos desde el teléfono móvil, establecer programaciones personalizadas o recibir información sobre el consumo energético permite adaptar el funcionamiento de la instalación a los hábitos de cada usuario. Los sistemas de calefacción ya no funcionan como equipos independientes, sino como parte de un ecosistema doméstico donde iluminación, climatización, persianas o producción fotovoltaica trabajan de forma coordinada para optimizar el consumo energético. La IA comienza igualmente a abrirse paso en este ámbito. Algunos fabricantes ya desarrollan algoritmos capaces de aprender los hábitos de los usuarios, anticipar las necesidades de calefacción o adaptar automáticamente
el funcionamiento del sistema en función de la temperatura exterior, la ocupación de la vivienda o el precio de la electricidad.

Otra de las tendencias que marcará la evolución del mercado durante los próximos años es la creciente integración entre la calefacción eléctrica y las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico. La combinación
de ambas tecnologías permite aprovechar una mayor proporción de la energía generada en la propia vivienda, reduciendo tanto el coste de funcionamiento como la dependencia de la red eléctrica. Al mismo tiempo, la monitorización continua del consumo facilita una gestión energética mucho más eficiente. El usuario puede conocer en tiempo real cuánto consume cada equipo y adaptar su funcionamiento a las franjas horarias más favorables, una capacidad que cobra especial importancia en un contexto de tarifas eléctricas variables.

Renovar el parque instalado
El sector coincide en señalar que una parte importante del potencial de crecimiento pasa por acelerar la renovación de instalaciones antiguas. Millones de viviendas siguen utilizando sistemas con prestaciones muy inferiores a las que ofrecen las soluciones actuales, tanto desde el punto de vista del consumo como del confort y el control de la temperatura. En este proceso, las ayudas destinadas a la rehabilitación energética continúan siendo una herramienta relevante, aunque fabricantes y asociaciones sectoriales insisten en la necesidad de simplificar los procedimientos administrativos y facilitar el acceso a las subvenciones para que puedan llegar a un mayor número de usuarios.


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