Más allá del smartwatch, la tecnología que empieza a convivir con nosotros

Los wearables han dejado de ser simples accesorios conectados para convertirse en herramientas que monitorizan la salud, facilitan pagos, mejoran el rendimiento deportivo y amplían las capacidades digitales de los usuarios. Impulsados por la inteligencia artifificial, la miniaturización y la creciente integración con servicios sanitarios y plataformas digitales, este mercado avanza hacia una nueva etapa en la que la tecnología se incorpora de forma cada vez más natural al cuerpo y a la vida cotidiana.

09/07/2026

Hace apenas una década, hablar de wearables era hacerlo principalmente de pulseras de actividadcapaces de contar pasos o de relojes que replicaban algunas funciones del teléfono móvil. Hoy, el concepto abarca una amplia variedad de dispositivos que acompañan al usuario durante gran parte del día y quegeneran un flujo constante de información sobre su salud, sus hábitos ...

Hace apenas una década, hablar de wearables era hacerlo principalmente de pulseras de actividad
capaces de contar pasos o de relojes que replicaban algunas funciones del teléfono móvil. Hoy, el concepto abarca una amplia variedad de dispositivos que acompañan al usuario durante gran parte del día y que
generan un flujo constante de información sobre su salud, sus hábitos y su entorno. Relojes inteligentes, auriculares inalámbricos, anillos conectados, gafas inteligentes, ropa con sensores integrados e incluso
dispositivos médicos portátiles forman parte de un ecosistema que evoluciona a gran velocidad. El objetivo ya no es únicamente registrar datos, sino interpretarlos y convertirlos en recomendaciones útiles para el usuario. La combinación de sensores cada vez más precisos, conectividad permanente e inteligencia
artificial ha permitido que estos dispositivos den un salto cualitativo. Los wearables actuales son capaces de analizar patrones de sueño, detectar cambios en la frecuencia cardiaca, registrar niveles de actividad física, supervisar el estrés o facilitar la interacción con asistentes digitales. En algunos casos, incluso pueden alertar de posibles anomalías de salud antes de que el usuario perciba síntomas evidentes. Lo que comenzó como una extensión del smartphone se está convirtiendo progresivamente en una capa tecnológica que acompaña al usuario de forma constante y prácticamente invisible.

Un mercado que sigue creciendo
La expansión del sector también se refleja de manera directa en las cifras. Según los datos recuperados de Statista, la previsión es que la ganancia generada por la industria mundial de los smartwatches pasará
de 18,39 millones de euros en 2022 a 34,95 millones en 2029, prácticamente el doble en apenas siete años. El crecimiento también se observa en el número de usuarios. Las cifras apuntan a que la base mundial
de usuarios de smartwatches aumentará desde los 212,84 millones registrados en 2022 hasta alcanzar los 740,53 millones en 2029. A nivel global, el mercado de dispositivos wearables mantuvo una trayectoria positiva durante 2025, cuando los envíos mundiales crecieron un 9,1 % hasta alcanzar los 611,5 millones de unidades. De acuerdo con un análisis publicado por International Data Gruup (IDC), se prevé además que el
volumen continúe aumentando durante los próximos años, impulsado por nuevos formatos y por la renovación de dispositivos en mercados ya maduros. Aunque Asia continúa liderando gran parte de la producción y el consumo, Europa se mantiene como una de las regiones con mayor interés por los dispositivos vinculados a la salud, el bienestar y la actividad física. En este contexto, España no es una excepción. El auge de los pagos móviles, la digitalización sanitaria y el interés por el autocuidado han favorecido una adopción creciente de estos dispositivos entre consumidores de diferentes edades.

La salud como principal motor
Si existe un ámbito que explica buena parte del éxito de los wearables es el de la salud. La posibilidad de monitorizar parámetros fisiológicos en tiempo real ha convertido a estos dispositivos en herramientas cotidianas para millones de personas. Los relojes inteligentes más avanzados incorporan sensores capaces de registrar la frecuencia cardiaca, medir la saturación de oxígeno en sangre, realizar 
electrocardiogramas o analizar la calidad del sueño. A ello se suman funciones relacionadas con la actividad física, el gasto energético y la recuperación después del ejercicio. La tendencia apunta, además, hacia una monitorización cada vez más completa. Nuevos sensores permiten realizar mediciones
continuas y generar perfiles personalizados que ayudan a detectar cambios relevantes en los hábitos o en el estado de salud.

El interés de compañías tecnológicas y del sector sanitario por estos datos ha impulsado la integración de los wearables con aplicaciones médicas, plataformas de telemedicina e historiales clínicos digitales. En 
consecuencia, los dispositivos ya no funcionan como herramientas aisladas, sino como parte de ecosistemas de salud conectados. Esta evolución resulta especialmente relevante en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y el aumento de las enfermedades crónicas. La monitorización remota permite realizar seguimientos más frecuentes, detectar incidencias de forma temprana y fomentar hábitos preventivos entre los usuarios.

La inteligencia artificial entra en escena
La verdadera transformación de los wearables no reside únicamente en su capacidad para recopilar información, sino en su habilidad para interpretarla. La incorporación de algoritmos de inteligencia artificial
está convirtiendo estos dispositivos en asistentes personales capaces de identificar patrones, anticipar comportamientos y ofrecer recomendaciones adaptadas a cada usuario. Un reloj inteligente puede detectar alteraciones en los hábitos de sueño y sugerir cambios en las rutinas diarias. Un anillo conectado puede analizar tendencias fisiológicas a largo plazo y advertir de posibles situaciones de fatiga. Unos auriculares inteligentes pueden adaptar automáticamente determinados parámetros en función de la actividad
realizada.

La IA también mejora la precisión de los sistemas de monitorización, reduce errores en las mediciones y permite obtener conclusiones más útiles a partir de grandes volúmenes de datos. El resultado es una
experiencia mucho más personalizada. Frente a los dispositivos tradicionales, centrados en mostrar información, los wearables impulsados por inteligencia artificial buscan acompañar al usuario en la toma de decisiones relacionadas con la salud, el bienestar o la productividad. 

Nuevos formatos para nuevas necesidades
Aunque el smartwatch continúa siendo el dispositivo más popular, el universo wearable se está diversificando rápidamente. Los auriculares inteligentes representan uno de los segmentos con mayor potencial. Estos dispositivos han dejado de centrarse  exclusivamente en el sonido para incorporar asistentes de voz, traducción en tiempo real, control gestual y funciones de monitorización biométrica. Paralelamente, los anillos inteligentes están ganando protagonismo gracias a su tamaño reducido y a su capacidad para recopilar datos de salud de forma discreta. Su diseño menos invasivo resulta especialmente atractivo para usuarios que buscan funcionalidades avanzadas sin llevar un reloj durante todo el día. Las gafas inteligentes constituyen otro de los focos de innovación. Los formatos emergentes, entre ellos las gafas inteligentes sin pantalla tradicional y los anillos conectados, serán algunos de los principales impulsores del crecimiento futuro del mercado wearable. En paralelo, la ropa inteligente continúa desarrollándose mediante la incorporación de sensores textiles capaces de registrar variables fisiológicas, controlar la temperatura o evaluar el rendimiento deportivo. La diversidad de formatos responde a una misma tendencia. La tecnología busca integrarse de manera  cada vez más natural en objetos cotidianos, reduciendo la sensación de estar utilizando un dispositivo tecnológico.

Un mercado dominado por grandes fabricantes
La competencia entre fabricantes se ha intensificado a medida que el mercado madura. Los datos de IDC correspondientes a 2025 muestran que Apple mantuvo el liderazgo mundial durante buena parte del año, aunque seguida muy de cerca por otros fabricantes que han ganado peso en diferentes segmentos. Según
los datos, Apple cerró el cuarto trimestre de 2025 con una cuota del 21 %. Xiaomi alcanzó el 10,3 %, Huawei el 8 % y Samsung el 7,7 %. El porcentaje restante corresponde a una amplia variedad de fabricantes que compiten en distintos nichos de mercado.

Esta distribución refleja una de las principales características del sector y es que, aunque existen líderes claros, el mercado continúa muy fragmentado y deja espacio para nuevas propuestas. De la misma forma, cada fabricante está apostando por estrategias diferenciadas. Mientras algunas compañías priorizan los ecosistemas de salud, otras se centran en el deporte, el entretenimiento  inmersivo o la integración con servicios de inteligencia artificial. La experiencia del usuario ya no depende únicamente del dispositivo que lleva puesto. Cada vez resulta más importante la capacidad de integración con teléfonos móviles, plataformas digitales, servicios financieros o aplicaciones sanitarias. Los wearables funcionan como nodos dentro de ecosistemas tecnológicos más amplios. Cuanto mayor es la conexión entre dispositivos y
servicios, mayor es también el valor percibido por el usuario. Esta tendencia se observa claramente en los pagos digitales. En España, el uso de pagos móviles y mediante wearables continúa creciendo. De hecho, ya suponen más de un 35 % de las compras con tarjeta. La integración también alcanza al hogar conectado. Algunos dispositivos pueden comunicarse con sistemas de climatización, iluminación o seguridad, adaptando determinados parámetros según la actividad o las preferencias del usuario.

Privacidad y confianza
La expansión de los wearables plantea también importantes desafíos relacionados con la privacidad y la protección de datos.La información que recopilan estos dispositivos incluye algunos de los datos más sensibles de una persona. Ritmo cardiaco, patrones de sueño, actividad física, ubicación o hábitos cotidianos forman parte de la información generada de manera continua. La protección de estos datos se ha convertido en una cuestión estratégica para fabricantes, desarrolladores y reguladores. Los
usuarios demandan cada vez más transparencia sobre qué información se recopila, cómo se utiliza y quién puede acceder a ella. Al mismo tiempo, la ciberseguridad adquiere una relevancia creciente. La interconexión entre dispositivos aumenta las posibilidades de ataque y obliga a reforzar los sistemas de protección. La confianza será uno de los factores determinantes para el desarrollo futuro del mercado. La capacidad de garantizar privacidad y seguridad resultará tan importante como la innovación tecnológica.

De accesorio tecnológico a compañero permanente
La evolución de los wearables refleja una transformación más profunda de la tecnología de consumo. Los dispositivos dejan de ser herramientas externas para integrarse progresivamente en la experiencia cotidiana de las personas. La miniaturización de componentes, la mejora de las baterías, el desarrollo de nuevos sensores y la incorporación de inteligencia artificial están impulsando una generación de dispositivos cada vez más discretos y capaces. Todo apunta a que el futuro del sector pasará por tecnologías menos visibles y más contextuales. Dispositivos capaces de anticiparse a las necesidades del usuario, proporcionar asistencia personalizada y colaborar de forma constante con otros sistemas digitales.

En este escenario, los wearables ya no representan únicamente  una categoría de producto. Se están convirtiendo en la puerta de entrada a una nueva forma de interacción entre las personas y la tecnología, una relación basada en la monitorización continua, la personalización y la integración permanente en la vida diaria. La era de los cuerpos medibles ya está en marcha. La diferencia es que ahora esos datos no solo se registran, sino que empiezan a interpretarse, comprenderse y transformarse en decisiones capaces
de influir en la salud, el bienestar y la forma en que vivimos. 



Puedes leer el artículo completo en el PDF adjunto.

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy