Cada año, alrededor de 11 millones de toneladas de plástico terminan en lagos, ríos y océanos de todo el mundo, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Una cifra que pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia modelos de producción y consumo más ...
Cada año, alrededor de 11 millones de toneladas de plástico terminan en lagos, ríos y océanos de todo el mundo, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Una cifra que pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia modelos de producción y consumo más circulares, capaces de reducir la generación de residuos y aprovechar mejor los recursos ya existentes. Con motivo del Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8 de junio, Beko pone el foco en una de las claves para abordar este desafío: transformar materiales que han llegado al final de su primer ciclo de vida en nuevos recursos capaces de seguir aportando valor.
Los océanos desempeñan un papel esencial para el planeta. Regulan el clima, producen alrededor del 50% del oxígeno que respiramos y albergan gran parte de la biodiversidad mundial. Sin embargo, la contaminación por residuos plásticos sigue siendo uno de los principales retos para su conservación. Según Naciones Unidas, más del 80% de la contaminación marina tiene su origen en actividades realizadas en tierra firme. En este contexto, la economía circular se ha convertido en una herramienta clave para reducir la presión sobre los recursos naturales y minimizar la generación de residuos. Para la industria, esto implica repensar el diseño de los productos, los materiales utilizados y las posibilidades de reutilización una vez finalizada su vida útil.
Del residuo al recurso: cuando el plástico tiene una segunda vida
Beko trabaja desde hace años en la incorporación de materiales reciclados en distintos componentes de sus electrodomésticos con el objetivo de reducir el uso de materias primas vírgenes y fomentar un aprovechamiento más eficiente de los recursos. Uno de los ejemplos más representativos es RecycledTub®, una tecnología que utiliza botellas de plástico recicladas en la fabricación de las cubas de lavadoras y lavasecadoras. Según la compañía, estos materiales pueden representar hasta el 10% de la cuba, lo que equivale al uso de hasta 60 botellas PET de 0,5 litros por unidad. "Durante mucho tiempo, el plástico se ha percibido únicamente como un problema. Y lo es cuando se usa mal, se desecha sin control o cuando no existe una estrategia para gestionarlo correctamente. Sin embargo, también puede formar parte de la solución si somos capaces de recuperarlo, transformarlo y reincorporarlo a productos duraderos", explica Manuel Royo, director de marketing de Beko Europe en España.
La innovación de Beko en este terreno también llega a la cocina. Con RecycledNet®, algunos hornos de la marca incorporan componentes fabricados a partir de redes de pesca recicladas y residuos de hilo industrial, que se transforman en elementos como piezas decorativas de la puerta, cubiertas del display o componentes interiores. El objetivo no es solo introducir materiales reciclados, sino hacerlo manteniendo los estándares de calidad, durabilidad y rendimiento que exigen los consumidores. Para ello, Beko trabaja en el desarrollo de formulaciones de plástico reciclado de alto rendimiento para sustituir materiales vírgenes sin comprometer la resistencia de los electrodomésticos.
Sostenibilidad desde el diseño
Cuando hablamos de sostenibilidad en el hogar, solemos pensar en el ahorro de agua o energía durante el uso de los electrodomésticos. Sin embargo, el impacto ambiental de un producto comienza mucho antes, en las fases de diseño y fabricación. "La transición hacia modelos más sostenibles requiere actuar en diferentes niveles. La eficiencia energética sigue siendo fundamental, pero también es importante analizar qué materiales utilizamos, cómo los obtenemos y qué ocurre con ellos una vez finaliza su primer uso. Ahí es donde la economía circular puede desempeñar un papel decisivo", añade Manuel Royo.
Por ello, en el Día Mundial de los Océanos, Beko pone el foco en una idea sencilla: la protección de los ecosistemas marinos no depende únicamente de retirar residuos del entorno natural, sino también de evitar que esos materiales se conviertan en desechos desde el principio. Porque las decisiones que se toman en el diseño, la fabricación y la reutilización de los materiales también pueden contribuir a reducir la presión sobre los océanos y avanzar hacia una economía más circular.