49 necesidad de que exista una compra vinculada, facilitando que los ciudadanos dispongan de canales accesibles. Gracias a esta estructura, el reciclaje de los RAEE ha experimentado un importante desarrollo durante la última década. Sin embargo, todavía existe un amplio margen de mejora debido a que una parte considerable de los aparatos permanece almacenada durante años en los hogares o termina fuera de los circuitos autorizados de gestión. Mucho más que un residuo Los aparatos eléctricos y electrónicos contienen una gran variedad de materiales cuyo valor económico y estratégico resulta cada vez más relevante. Cobre, aluminio, acero, vidrio, plásticos técnicos y pequeñas cantidades de metales preciosos pueden recuperarse mediante procesos de reciclaje especializados, reduciendo la necesidad de extraer nuevas materias primas y disminuyendo el impacto ambiental asociado a su producción. Al mismo tiempo, determinados equipos incorporan sustancias que requieren un tratamiento específico para evitar riesgos sobre el medio ambiente y la salud. La correcta descontaminación permite retirar componentes potencialmente peligrosos antes de proceder a la recuperación de materiales, evitando emisiones contaminantes y favoreciendo un aprovechamiento más eficiente de los recursos. La creciente demanda internacional de materias primas críticas ha reforzado además el interés por desarrollar sistemas de reciclaje cada vez más avanzados. Muchos de los minerales presentes en los dispositivos electrónicos son esenciales para la fabricación de baterías, equipos informáticos, sistemas de telecomunicaciones o tecnologías vinculadas a la transición energética. Según Gabriel García, director general de Recyclia, “cada aparato y cada batería correctamente reciclados permiten recuperar materiales esenciales y reducir nuestra dependencia exterior. La obtención de materias primas secundarias se ha convertido en una actividad estratégica para reforzar la autonomía de recursos de Europa”. En 2025, Recyclia gestionó 98.392 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, un 28 % más que el año anterior, lo que permitió recuperar alrededor de 46.400 toneladas de metales férreos, 31.500 de plásticos, 8.650 de metales no férreos y 4.700 de vidrio, materiales que volvieron a incorporarse a nuevos procesos productivos. Paralelamente, la entidad reforzó la recogida de residuos vinculados a la transición energética al gestionar 6.443 toneladas de paneles fotovoltaicos, un 21,8 % más que en 2024, y prácticamente triplicar la recogida de baterías de vehículo eléctrico, una evolución que refleja el creciente peso de estas tecnologías y la necesidad de desarrollar soluciones específicas para recuperar materias primas críticas. Con el foco en la prevención La Comisión Europea considera que el aparato más sostenible no es solo aquel que puede reciclarse con facilidad, sino el que permanece operativo durante más tiempo. Esta nueva filosofía pretende reducir la generación de residuos antes de que estos lleguen a producirse. Dentro de esta estrategia adquiere especial relevancia la Directiva sobre el Derecho a Reparar, que los Estados miembros deberán incorporar a su legislación antes del 31 de julio de 2026. Entre las medidas previstas figura la obligación de los fabricantes de reparar determinados productos cuando resulte posible, la disponibilidad de piezas de recambio durante más tiempo, el acceso a información técnica y una mayor transparencia sobre las condiciones de reparación. De la misma forma, se creará una plataforma europea para poner en contacto a consumidores con talleres especializados y empresas de reacondicionamiento, favoreciendo que reparar resulte una alternativa sencilla y competitiva frente a la sustitución del producto. El reto de 2026 El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ya ha publicado los objetivos mínimos de recogida separada correspondientes a 2026, que mantienen la exigencia derivada de la normativa europea de alcanzar una recogida equivalente, como mínimo, al 65 % del peso medio de los aparatos introducidos en el mercado durante los tres años anteriores, distribuyendo además metas específicas por categorías de productos y por comunidades autónomas. Alcanzar esos objetivos exigirá reforzar la trazabilidad de los residuos, incrementar la coordinación entre los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor y las administraciones públicas. En paralelo, la nueva plataforma electrónica de gestión de RAEE permitirá disponer de un seguimiento más preciso de los flujos de residuos y facilitará las labores de control e inspección. El consumidor seguirá desempeñando un papel determinante. Entregar los equipos usados en el establecimiento donde se adquiere uno nuevo, utilizar los puntos limpios y los canales autorizados de recogida, además de optar por la reparación cuando resulte viable, son decisiones que contribuyen directamente a mejorar la eficiencia del sistema y a reducir el consumo de recursos naturales. EVOLUCIÓN DE LAS CANTIDADES DE RAEE GESTIONADAS Toneladas métricas 2025 2024 2023 2022 2021 2020 2019 121.588 136.157 145.000 111.489 114.800 122.841 107.341 Fuente: Ecotic. Elaboración: Electromarket. REPARAR DEJA DE SER UNA ALTERNATIVA PARA CONVERTIRSE EN UNA PRIORIDAD REGULATORIA EN EUROPA
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