47 Hace apenas una década, hablar de wearables era hacerlo principalmente de pulseras de actividad capaces de contar pasos o de relojes que replicaban algunas funciones del teléfono móvil. Hoy, el concepto abarca una amplia variedad de dispositivos que acompañan al usuario durante gran parte del día y que generan un flujo constante de información sobre su salud, sus hábitos y su entorno. Relojes inteligentes, auriculares inalámbricos, anillos conectados, gafas inteligentes, ropa con sensores integrados e incluso dispositivos médicos portátiles forman parte de un ecosistema que evoluciona a gran velocidad. El objetivo ya no es únicamente registrar datos, sino interpretarlos y convertirlos en recomendaciones útiles para el usuario. La combinación de sensores cada vez más precisos, conectividad permanente e inte- ligencia artificial ha permitido que estos dispositivos den un salto cualitativo. Los wearables actuales son capaces de analizar patrones de sueño, detectar cambios en la frecuencia cardiaca, registrar niveles de actividad física, supervisar el estrés o faci- litar la interacción con asistentes digitales. En algunos casos, incluso pueden alertar de posibles anomalías de salud antes de que el usuario perciba síntomas evidentes. Lo que comenzó como una extensión del smartphone se está convirtiendo progresivamente en una capa tecnológica que acompaña al usuario de forma constante y prácticamente invisible. Un mercado que sigue creciendo La expansión del sector también se refleja de manera directa en las cifras. Según los datos recuperados de Statista, la previsión es que la ganancia generada por la industria mundial de los smartwatches pasará de 18,39 millones de euros en 2022 a 34,95 millones en 2029, prácticamente el doble en apenas siete años. El crecimiento también se observa en el número de usuarios. Las cifras apuntan a que la base mundial de usuarios de smartwatches aumentará desde los 212,84 millones registrados en 2022 hasta alcanzar los 740,53 millones en 2029. A nivel global, el mercado de dispositivos wearables mantuvo una trayectoria positiva durante 2025, cuando los envíos mundiales crecieron un 9,1 % hasta alcanzar los 611,5 millones de unidades. De acuerdo con un análisis publicado por International Data Gruup (IDC), se prevé además que el volumen continúe aumentando durante los próximos años, impulsado por nuevos formatos y por la renovación de dispositivos en mercados ya maduros. Aunque Asia continúa liderando gran parte de la producción y el consumo, Europa se mantiene como una de las regiones con mayor interés por los dispositivos vinculados a la salud, el bienestar y la actividad física. En este contexto, España no es una excepción. El auge de los pagos móviles, la digitalización sanitaria y el interés por el autocuidado han favorecido una adopción creciente de estos dispositivos entre consumidores de diferentes edades. La salud como principal motor Si existe un ámbito que explica buena parte del éxito de los wearables es el de la salud. La posibilidad de monitorizar parámetros fisiológicos en tiempo real ha convertido a estos dispositivos en herramientas cotidianas para millones de personas. Los relojes inteligentes más avanzados incorporan sensores capaces de registrar la frecuencia cardiaca, medir la saturación de oxígeno en sangre, realizar electrocardiogramas o analizar la calidad del sueño. A ello se suman funciones relacionadas con la actividad física, el gasto energético y la recuperación después del ejercicio. La tendencia apunta, además, hacia una monitorización cada vez más completa. Nuevos sensores permiten realizar mediciones continuas y generar perfiles personalizados que ayudan a detectar cambios relevantes en los hábitos o en el estado de salud. El interés de compañías tecnológicas y del sector sanitario por estos datos ha impulsado la integración de los wearables con aplicaciones médicas, plataformas de telemedicina e historiales clínicos digitales. En consecuencia, los dispositivos ya no funcionan como herramientas aisladas, sino como parte de ecosistemas de salud conectados. Esta evolución resulta especialmente relevante en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y el aumento de las enfermedades crónicas. La monitorización remota permite realizar seguimientos más frecuentes, detectar incidencias de forma temprana y fomentar hábitos preventivos entre los usuarios. 2022 212,84 2023 323,99 2024 454,69 2025 562,86 2026 640,15 2027 690,41 2028 721,59 2029 740,53 Fuente: Statista. Elaboración: Electromarket. NÚMERO DE USUARIOS DE SMARTWATCHES A NIVEL MUNDIAL 2017-2029 MILLONES La inteligencia artificial entra en escena La verdadera transformación de los wearables no reside únicamente en su capacidad para recopilar información, sino en su habilidad para interpretarla. La incorporación de algoritmos de inteligencia artificial está convirtiendo estos dispositivos en asistentes personales capaces de identificar patrones, anticipar comportamientos y ofrecer recomendaciones adaptadas a cada usuario. Un reloj inteligente puede detectar alteraciones en los hábitos de sueño y sugerir cambios en las rutinas diarias. Un anillo conectado puede analizar tendencias fisiológicas a largo plazo y advertir de posibles situaciones de fatiga. Unos auriculares inteligentes pueden adaptar automáticamente determinados parámetros en función de la actividad realizada. La IA también mejora la precisión de los sistemas de monitorización, reduce errores en las mediciones y permite obtener conclusiones más útiles a partir de grandes volúmenes de datos. El resultado es una experiencia mucho más personalizada. Frente a los dispositivos tradicionales, centrados en mostrar información, los wearables impulsados por inteligencia artificial buscan acompañar al usuario en la toma de decisiones relacionadas con la salud, el bienestar o la productividad.
RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=