La innovación toma el control de las tareas domésticas

Automatizar, ahorrar tiempo y reducir la intervención del usuario. Estas son algunas de las claves que están redefiniendo el PAE destinado al hogar, un mercado que alcanzó en España los 1.464 millones de euros y 47 millones de unidades vendidas en 2025.

30/10/2026

Los pequeños aparatos electrodomésticos (PAE) hacen honor a su nombre solo por sus dimensiones. Su presencia en las rutinas domésticas y su capacidad de innovación han aumentado en los últimos años hasta convertirlos en nuestros aliados cotidianos para reducir el tiempo y el esfuerzo dedicados a las tareas del hogar. Aspirar, fregar, limpiar cristales, cuidar ...

Los pequeños aparatos electrodomésticos (PAE) hacen honor a su nombre solo por sus dimensiones. Su presencia en las rutinas domésticas y su capacidad de innovación han aumentado en los últimos años hasta convertirlos en nuestros aliados cotidianos para reducir el tiempo y el esfuerzo dedicados a las tareas del hogar. Aspirar, fregar, limpiar cristales, cuidar la ropa o mejorar las condiciones ambientales de una estancia son actividades en las que la tecnología está cambiando progresivamente la relación entre usuario y aparato. Porque la evolución no consiste, únicamente, en sustituir una tarea manual por un dispositivo eléctrico. La nueva generación de PAE incorpora sensores, automatización, conectividad y, cada vez más, inteligencia artificial para interpretar el entorno, ajustar parámetros y tomar determinadas decisiones de manera autónoma, casi sin la intervención del usuario. Y esta transformación tecnológica coincide con un consumidor que exige más al producto. Rapidez y facilidad de uso continúan siendo las
principales características que se le piden, pero se suman otras más recientes como autonomía, versatilidad, ergonomía, menor mantenimiento y capacidad para integrarse en el hogar. Al mismo tiempo, durabilidad, reparabilidad y disponibilidad de recambios comienzan a adquirir mayor relevancia en un contexto europeo que apuesta por prolongar la vida útil de los productos.

Tan solo hay que echar un vistazo a la evolución de las cifras para comprobar el buen comportamiento del . La facturación pasó de 1.300 millones de euros en 2022 a 1.355 millones en 2023 y 1.410 millones en 2024, hasta alcanzar los 1.464 millones de euros en 2025. Lo cual supone un crecimiento aproximado del 3,8 % durante el último ejercicio y del 12,6 % entre 2022 y 2025. Asimismo, el volumen mantiene una evolución igualmente positiva. De los 42 millones de unidades comercializadas en 2022 se pasó a 43 millones en 2023 y 45 millones en 2024. Mientras que en 2025 se alcanzaron los 47 millones de unidades, es decir, dos millones más que un año antes. En términos porcentuales, las ventas aumentaron alrededor del 4,4 % en unidades entre 2024 y 2025 y acumulan un crecimiento próximo al 11,9% respecto a 2022. Si bien estas cifras esconden comportamientos muy diferentes. De hecho, algunas categorías prácticamente permanecen estables, mientras que otras crecen a ritmos de dos dígitos. Y esta diferencia permite identificar con bastante claridad una de las dinámicas que están transformando el mercado: ganan terreno las soluciones capaces de simplificar tareas concretas, reducir esfuerzo y ahorrar tiempo.

Aspiración, la locomotora del PAE hogar
Si existe una categoría que concentra el mayor protagonismo es la aspiración. Según los datos correspondientes a 2025, las aspiradoras representan el 63 % del peso del PAE hogar, muy por delante del
tratamiento del aire (con un 9 %) y de las planchas tradicionales (un 7 %). Además, su evolución es especialmente significativa ya que, entre los años 2024 y 2025, las ventas de aspiradoras aumentaron un 32 % en unidades y un 39 % en valor, mientras que el precio medio creció un 5 %. Pero el mercado ya no se limita (ni conforma) a la tradicional aspiradora con cable. Aspiradores escoba inalámbricos, equipos de mano, soluciones para sólidos y líquidos y robots han multiplicado las posibilidades. De esta manera, el usuario puede elegir en función del tamaño de la vivienda, del tipo de suelo, de si tienen mascotas o no, o la frecuencia de limpieza. E incluso combinar diferentes equipos; por ejemplo, un robot para realizar el mantenimiento diario y una aspiradora inalámbrica para intervenciones más rápidas o zonas concretas.

Porque hace apenas unos años, que un robot recorriera de manera autónoma una vivienda aspirando el suelo constituía el principal argumento tecnológico de la categoría. Hoy eso ya se da por supuesto. La innovación se dirige, ahora, hacia la necesidad de saber cuánto tiempo puede funcionar el robot sin que el usuario tenga que ocuparse de él. Los modelos más avanzados combinan aspiración y fregado, crean mapas de la vivienda, diferencian habitaciones, detectan obstáculos y reconocen determinados tipos de superficies. El usuario puede delimitar zonas, establecer recorridos o definir espacios restringidos, mientras el aparato adapta su comportamiento a la información recogida por sus sensores. El objetivo final es reducir al mínimo las tareas asociadas a la propia limpieza del aparato, es decir, automatizar no solo la limpieza de la casa, sino también una parte del mantenimiento de la máquina que la realiza. Un cambio que resulta especialmente relevante para entender hacia dónde se dirige el PAE hogar. Sobre todo ahora que la innovación ya no se mide únicamente por la potencia o el número de funciones, sino por el tiempo que el producto consigue devolver al usuario para que disfrute de su ocio y tiempo libre.

En este punto, la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los conceptos más utilizados por la industria tecnológica. Sin embargo, más allá de su utilización como argumento comercial, su verdadero
interés para el PAE reside en su capacidad para aportar soluciones concretas y simplificar la interacción entre el usuario y el aparato. En la limpieza doméstica, su aplicación más interesante se encuentra en la interpretación de la información recogida por cámaras y sensores, gracias a lo cual puede reconocer objetos y obstáculos, diferenciar superficies, establecer recorridos o modificar determinados parámetros de funcionamiento. Así, en lugar de limitarse a ejecutar siempre el mismo programa, el objetivo es que pueda tomar decisiones dentro de unos parámetros previamente establecidos. Asimismo, la evolución de los sensores juega un papel fundamental. Cámaras, láseres y otros sistemas de detección generan información sobre el espacio que los algoritmos pueden utilizar para construir mapas y optimizar el recorrido. Según los expertos, el siguiente paso será profundizar en la personalización, de tal manera que el robot aprenda, progresivamente, determinadas rutinas domésticas y ajuste su funcionamiento en consecuencia. Por ello, la verdadera aportación de la IA al PAE no estará en incorporar la etiqueta `inteligente' al producto, sino en conseguir que requiera menos instrucciones, cometa menos errores y necesite menos supervisión.

En este sentido, la propuesta AI Home presentada por LG en IFA 2026 busca que la inteligencia artificial se anticipe a las necesidades del hogar, para lo cual plantea una evolución desde el hogar simplemente
conectado hacia uno capaz de interpretar el contexto y adaptarse a las rutinas del usuario, ofreciendo una herramienta que simplifica las rutinas diarias, mejora la comodidad y ofrece a los usuarios una experiencia mucho más personal e intuitiva. Así, su asistente de inteligencia artificial ThinQ Claw analiza la información del usuario en su conjunto y no como hechos aislados. De este modo, sugiere y pone en marcha acciones adaptadas tanto a las preferencias individuales como a la exigencia del momento: desde ajustar los electrodomésticos de la cocina al recibir invitados, hasta regular el climatizador y la purificación del aire antes de volver a casa. Por su parte, un estudio interno de Samsung pone de manifiesto que los usuarios de nuestro país muestran interés por una IA doméstica que les permita obtener beneficios concretos. Así, el 75% de los encuestados considera atractivo el concepto de AI Home y el 71 % prevé aumentar el uso de IA en casa; además, un 36 % espera que esta tecnología contribuya a realizar las tareas domésticas de manera más rápida y sencilla y un 41 % señala la eficiencia energética entre sus expectativas. Sobre todo porque la inteligencia artificial puede ayudar a resolver situaciones cotidianas como optimizar el consumo
energético, gestionar electrodomésticos conectados o mantener el control del hogar cuando no estamos en casa, aportando soluciones útiles y sencillas.

De conectar dispositivos a que trabajen juntos
La conectividad tampoco es nueva. Desde hace años existen pequeños electrodomésticos que pueden manejarse desde una aplicación móvil, programarse a distancia o enviar información al usuario, si bien
la evolución se dirige ahora hacia una mayor interoperabilidad. En este sentido, Matter, un estándar abierto que facilita la interoperabilidad entre dispositivos de hogar inteligente de distintas marcas, busca simplificar uno de los principales problemas de la vivienda conectada: la fragmentación entre fabricantes, aplicaciones y ecosistemas. Desarrollado por la Connectivity Standards Alliance (CSA) y basado en el protocolo de internet (IP), permite que los dispositivos compatibles puedan comunicarse y funcionar conjuntamente de una manera más sencilla, fiable y segura. Una de sus características es la función Multi-Admin, que hace posible vincular un mismo dispositivo a varias aplicaciones o ecosistemas compatibles de forma local y simultánea. Para el consumidor, esto se traduce en una mayor libertad para combinar productos de diferentes marcas sin depender necesariamente de un único ecosistema. Matter ha ido
ampliando, además, las categorías de productos contempladas y ya incluye dispositivos como los robots aspiradores, reforzando así la integración del PAE dentro del hogar conectado. Por eso, el objetivo de estándares de este tipo es facilitar que dispositivos de distintos fabricantes puedan integrarse de forma más coherente dentro del ecosistema del hogar conectado. Esta cuestión adquiere importancia a medida que aumenta el número de aparatos inteligentes. Sobre todo, porque, para el consumidor, disponer de
diez productos conectados pierde parte de su atractivo si necesita diez aplicaciones diferentes y diez formas distintas de controlarlos.

Por ello, la siguiente etapa del hogar inteligente no pasa solo por conectar más dispositivos, sino por conseguir que se entiendan mejor entre ellos. Junto a la conectividad y la tecnología, el diseño también juega un papel cada vez más relevante en el sector del pequeño electrodoméstico. Tanto es así que muchos PAE han dejado de guardarse en el armario después de utilizarlos, ya que cuanto mayor es la presencia del pequeño electrodoméstico en la vivienda, mayor importancia adquiere su diseño. Así, el robot permanece en su estación de carga, el purificador puede funcionar durante horas en el salón y la aspiradora
inalámbrica ocupa, a menudo, un soporte visible. El resultado es que el diseño pasa a formar parte de la decisión de compra. Y el PAE adopta, así, una lógica cada vez más cercana a la de otros elementos del equipamiento doméstico: la tecnología debe ofrecer prestaciones, pero también convivir con el interiorismo. Por ello, el pequeño electrodoméstico deja progresivamente de concebirse como un objeto que aparece únicamente cuando se necesita para convertirse, en muchas categorías, en un elemento permanente del hogar. Una transformación que obliga a combinar rendimiento, facilidad de uso y una estética capaz de integrarse en espacios cada vez más cuidados. Pero diseño no significa únicamente estética. Peso, facilidad de agarre, distribución de los mandos, accesibilidad de los depósitos, sencillez de limpieza o comodidad para guardar accesorios influyen directamente en la experiencia de uso.

El tratamiento del aire gana protagonismo
Aunque la aspiración domina ampliamente el mercado, el tratamiento del aire representa ya un 9 % del PAE hogar, lo que lo convierte en la segunda categoría entre las analizadas. Su evolución también es positiva. En 2025, las ventas aumentaron un 6 % en unidades y un 9 % en valor, mientras que el precio medio avanzó un 3 %. Así, purificadores, humidificadores y deshumidificadores responden a necesidades diferentes, pero comparten una evolución tecnológica similar: el sensor gana protagonismo frente al funcionamiento
exclusivamente manual. Los dispositivos más avanzados pueden monitorizar diferentes parámetros ambientales y ajustar su actividad de acuerdo con las condiciones detectadas. Esto permite pasar de un
aparato que funciona de manera continua o con una configuración fija a otro capaz de modificar su funcionamiento cuando las circunstancias lo requieren. En los purificadores, por ejemplo, los sensores
pueden detectar la presencia y concentración de determinadas partículas o contaminantes y adaptar automáticamente la velocidad de funcionamiento. Los deshumidificadores, por su parte, pueden trabajar tomando como referencia el nivel de humedad seleccionado por el usuario, activándose o ajustando su funcionamiento para mantenerlo dentro de los parámetros establecidos y, en los humidificadores, la evolución sigue una lógica similar, buscando mantener unas condiciones ambientales más estables sin necesidad de realizar continuos ajustes manuales.

A su vez, la incorporación de pantallas, indicadores de calidad del aire, modos automáticos, temporizadores y conectividad mediante aplicaciones amplía las posibilidades de control. El usuario puede conocer las condiciones de la estancia, consultar determinados parámetros y, en los modelos conectados, gestionar algunas funciones a distancia. La tecnología aporta así no solo automatización, sino también mayor información sobre el ambiente interior. Una capacidad de adaptación que tiene también una lectura desde el punto de vista de la eficiencia. El objetivo no es que el aparato trabaje siempre a su máxima capacidad, sino que module su funcionamiento en función de las necesidades reales de cada momento, evitando un fija a otro capaz de modificar su funcionamiento cuando las circunstancias lo requieren. En los purificadores, por ejemplo, los sensores pueden detectar la presencia y concentración de determinadas
partículas o contaminantes y adaptar automáticamente la velocidad de funcionamiento. Los deshumidificadores, por su parte, pueden trabajar tomando como referencia el nivel de humedad seleccionado por el usuario, activándose o ajustando su funcionamiento para mantenerlo dentro de los parámetros establecidos y, en los humidificadores, la evolución sigue una lógica similar, buscando
mantener unas condiciones ambientales más estables sin necesidad de realizar continuos ajustes manuales.

A su vez, la incorporación de pantallas, indicadores de calidad del aire, modos automáticos, temporizadores y conectividad mediante aplicaciones amplía las posibilidades de control. El usuario puede conocer las condiciones de la estancia, consultar determinados parámetros y, en los modelos conectados, gestionar algunas funciones a distancia. La tecnología aporta así no solo automatización, sino también mayor información sobre el ambiente interior. Una capacidad de adaptación que tiene también una lectura desde el punto de vista de la eficiencia. El objetivo no es que el aparato trabaje siempre a su máxima capacidad, sino que module su funcionamiento en función de las necesidades reales de cada momento, evitando un uso intensivo cuando las condiciones de la estancia no lo requieren. La evolución del mercado también muestra cómo tecnologías conocidas encuentran nuevas aplicaciones cuando se adaptan a las demandas actuales. Es el caso de las vaporetas, que en 2025 aumentaron un 7 % en unidades y un 12 % en valor, mientras que su precio medio avanzó un 4 %. Y si bien representan únicamente el 3 % del PAE hogar, mantienen una evolución favorable gracias a una propuesta basada en utilizar la temperatura del vapor para actuar sobre la suciedad y reducir la dependencia de determinados productos de limpieza. De tal manera que la mejora de los tiempos de calentamiento, la aparición de formatos más compactos y la
ampliación de accesorios ha contribuido a hacer estos aparatos más versátiles. Pero quizá uno de los comportamientos más llamativos de 2025 se encuentre en otra categoría especializada: los 
limpiaventanas, cuyas ventas aumentaron un 20 % en unidades y un 19 % en valor, aunque el precio medio disminuyó un 1 %. Su peso en el mercado sigue siendo reducido -alrededor del 1 %-, pero su crecimiento resulta interesante porque demuestra que las oportunidades no están reservadas exclusivamente a los productos más tecnológicos, poniendo de manifiesto que una solución sencilla que consiga hacer más rápida y cómoda una tarea repetitiva también puede encontrar su espacio.

Cuando innovar también significa durar más
Pero frente a la carrera tecnológica hacia la que vamos abocados aparece otra transformación que puede tener un profundo impacto en el mercado durante los próximos años: prolongar la vida útil de los productos. Desde el pasado 31 de julio de 2026 los Estados miembros de la Unión Europea deben aplicar las nuevas reglas europeas destinadas a fomentar la reparación de determinados productos. De hecho, la normativa contempla productos domésticos y electrónicos. Entre otras medidas, el consumidor podrá solicitar la reparación de aquellos productos técnicamente reparables contemplados por la legislación europea, mientras que los fabricantes deberán facilitar información sobre sus servicios de reparación y acceso a piezas de repuesto a precios razonables. Cuando se opte por reparar un producto defectuoso en lugar de sustituirlo durante el periodo de responsabilidad legal, la garantía se ampliará al menos doce meses. En consecuencia, servicio posventa, disponibilidad de recambios y facilidad de mantenimiento pueden adquirir un peso creciente junto a potencia, autonomía o conectividad. Sobre todo porque el Reglamento europeo de diseño ecológico para productos sostenibles establece un marco que contempla parámetros como durabilidad,fiabilidad, reparabilidad, actualizabilidad, eficiencia energética, contenido reciclado y reciclabilidad.

Esta evolución resulta especialmente interesante en un PAE cada vez más conectado. Con ello, la vida útil de un aparato ya no depende exclusivamente de que su motor, batería o componentes mecánicos continúen funcionando. También importa que el software siga siendo operativo, que la aplicación mantenga compatibilidad y que las funciones conectadas puedan continuar utilizándose con el paso del tiempo. Y hay un aspecto especialmente relevante para el PAE conectado: el texto contempla expresamente entre las causas de obsolescencia prematura situaciones en las que el software deja de funcionar después de una actualización del sistema operativo o cuando dejan de proporcionar actualizaciones.


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