En una fábrica, no basta con producir más. También hay que vigilar cuánta energía se gasta por el camino. Las máquinas encendidas sin necesidad, los equipos que no funcionan como deberían o las luces que pasan horas encendidas pueden hacer que la factura se dispare. ¿La buena noticia? Hay varias ...
En una fábrica, no basta con producir más. También hay que vigilar cuánta energía se gasta por el camino. Las máquinas encendidas sin necesidad, los equipos que no funcionan como deberían o las luces que pasan horas encendidas pueden hacer que la factura se dispare. ¿La buena noticia? Hay varias formas de controlar ese consumo y evitar gastar electricidad de más. Vamos a verlas.
Medir el consumo energético para detectar ineficiencias
Para saber a dónde va la electricidad, el punto de partida es medir cuánto consumes. Para eso puedes emplear un contador industrial, el cual registra el consumo eléctrico y así compruebas qué equipos gastan más, en qué momentos aumenta la demanda y si hay algo que se sale de lo habitual.
Pero ojo, no sirve de mucho tener esos datos si después no los revisas. Si una máquina comienza a gastar más electricidad y sigue produciendo lo mismo, algo puede estar fallando. Quizá tenga una pieza desgastada o una avería que esté haciendo que trabaje peor de lo normal.
Optimizar el funcionamiento de la maquinaria industrial
Las máquinas pueden llevarse una buena parte del consumo eléctrico de una fábrica. Por eso, conviene revisar cómo y cuándo se utilizan. ¿Un equipo no hace falta en ese momento? Apágalo. ¿Está funcionando durante más tiempo del necesario? Ajusta sus horarios. También es vital corroborar que cada máquina trabaja con los parámetros que recomienda el fabricante.
Lo mismo ocurre con los motores eléctricos, las bombas y los compresores. Si están mal ajustados o trabajan con una carga que no les corresponde, pueden gastar más electricidad de la cuenta. Para evitarlo, se pueden instalar variadores de frecuencia, siempre que el equipo lo permita.
Hacer un mantenimiento preventivo de las instalaciones
Una máquina sucia, una pieza desgastada o un componente deteriorado pueden hacer que un equipo consuma más energía para hacer exactamente el mismo trabajo. Y claro, ese gasto extra acaba sumando en la factura. Por tanto, dejar el mantenimiento para cuando algo se rompe no suele ser la mejor idea.
Lo suyo es programar revisiones periódicas para garantizar que todo funciona de maravilla. Además de echar un vistazo a la maquinaria, también toca revisar las conexiones eléctricas, los sistemas de refrigeración y los equipos auxiliares.
Mejorar la iluminación y los sistemas de climatización
¿De qué sirve tener todas las luces encendidas si hay zonas vacías o entra suficiente luz natural? En naves, almacenes y espacios de trabajo, la iluminación puede sumar bastante al consumo eléctrico. De ahí que cambiar las luminarias convencionales por luces LED ayuda a gastar menos electricidad. También puedes instalar sensores de presencia para que las luces se enciendan solo cuando hagan falta.
Con la climatización pasa algo parecido. Si el aire acondicionado funciona en zonas vacías, la temperatura está mal ajustada o los equipos trabajan sin control, el consumo puede subir bastante. Para evitarlo, revisa los horarios, mejora el aislamiento si es necesario y utiliza sistemas que regulen la climatización según las necesidades de cada espacio.
Automatizar la gestión del consumo energético
Y, si quieres tener más control sobre lo que gastas, la automatización puede echarte una mano. Con sensores, medidores y plataformas de supervisión, puedes consultar el consumo en tiempo real, ver qué zonas de la fábrica gastan más electricidad y detectar cambios extraños sin tener que revisar cada equipo por separado.
Igualmente, estos sistemas permiten automatizar tareas bastante útiles, como apagar equipos auxiliares cuando termina la jornada o ajustar determinados consumos según las necesidades de producción. Eso sí, hay algo que no debes pasar por alto, y es que los datos tienen que ser fiables y hay que hacer algo con ellos.
¡Ahora ya sabes cómo controlar el consumo energético en las instalaciones industriales! Con estas medidas, puedes detectar dónde se está gastando energía de más, corregir las ineficiencias y aprovechar mejor los recursos.