La climatización se ha convertido en un elemento esencial en nuestra vida cotidiana, mucho más allá de una simple comodidad. Desde hogares y oficinas hasta hospitales e industrias, los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) desempeñan un papel clave en la calidad del aire, la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental. En un ...
La climatización se ha convertido en un elemento esencial en nuestra vida cotidiana, mucho más allá de una simple comodidad. Desde hogares y oficinas hasta hospitales e industrias, los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) desempeñan un papel clave en la calidad del aire, la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental. En un contexto marcado por el cambio climático y el aumento de las temperaturas, la búsqueda de soluciones de climatización más eficientes y respetuosas con el medioambiente se ha transformado en uno de los grandes retos tecnológicos y sociales de los últimos años. En este sentido, el sector español de la climatización ha entrado en una nueva fase de crecimiento estructural tras varios años de ajustes, impulsado por la electrificación de la demanda energética, la rehabilitación de edificios y la creciente penetración de tecnologías eficientes como la aerotermia. El informe de mercado 2025 publicado por la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC) destaca que el mercado HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) registró un crecimiento del 11,4 % respecto al ejercicio anterior. Unos datos que confirman que el mercado de la climatización en nuestro país está consolidando su transformación, gracias a factores de crecimiento, electrificación y el auge de la aerotermia. Todo lo cual no solo refleja una recuperación coyuntural, sino también la evolución de un modelo centrado en la venta de equipos hacia otro basado en la integración tecnológica, la digitalización y la gestión del rendimiento energético de las instalaciones.
Sin duda, la climatización se ha convertido en un vector clave de la transición energética, sobre todo, porque la electrificación del calor, junto con la sustitución progresiva de combustibles fósiles, está impulsando la adopción de bombas de calor y sistemas renovables. De hecho, los equipos de aire acondicionado, bombas de calor y sistemas de producción de agua caliente sanitaria crecieron un 6,5 % durante 2025, tras un ejercicio 2024 caracterizado por un reajuste del mercado que no fue considerado
estructural. Concretamente, el mercado español de aire acondicionado pasó de los 850 millones de euros en 2024 a 902 millones en 2025, confirmando la tendencia positiva, si bien el sector de la calefacción eléctrica sufrió un ligero retroceso, conuna facturación de 35 millones de euros en 2025 frente a los
37 del ejercicio anterior. Un comportamiento, según AFEC, que corrobora la consolidación de tecnologías como la aerotermia, geotermia, sistemas reversibles aire-aire y bombas de calor aireagua, todas ellas consideradas soluciones estratégicas para la descarbonización del parque inmobiliario.

Transformación digital
La convergencia entre digitalización y transición energética está situando al sector HVAC en una posición estratégica dentro de la economía española. Los sistemas de climatización ya no solo responden a necesidades de confort, sino que se han convertido en infraestructuras críticas para el funcionamiento de la economía digital. En este nuevo escenario, la eficiencia energética, la resiliencia operativa y la sostenibilidad se perfilan como los tres grandes ejes que marcarán la evolución del sector en los próximos
años. Aspectos como la sustitución de sistemas térmicos tradicionales por soluciones eléctricas eficientes seguirá siendo la gran palanca del mercado, el control inteligente de instalaciones será clave para garantizar ahorros energéticos reales, o la regulación climática, con políticas europeas de descarbonización, seguirán impulsando la renovación tecnológica y posicionan al sector HVAC como uno de los pilares técnicos de la transición energética en España. Asimismo, el avance de la digitalización
se ha convertido en uno de los factores estructurales que están redefiniendo el mercado de la climatización en España. El crecimiento de tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), el despliegue del 5G, la inteligencia artificial o los servicios cloud multiplican las necesidades de procesamiento de datos y, con
ello, la demanda de infraestructuras críticas como los centros de procesamiento de datos (CPD). Un proceso que está generando una demanda creciente de soluciones HVAC altamente especializadas,
capaces de garantizar condiciones térmicas estables, alta eficiencia energética y máxima fiabilidad operativa. Según el informe de mercado de AFEC, la transformación digital de la Administración, las empresas y la industria está incrementando la necesidad de tecnologías digitales avanzadas y, en consecuencia, de sistemas de climatización de precisión para garantizar el funcionamiento continuo de estas infraestructuras.
Por otro lado, los centros de datos requieren sistemas de climatización específicamente diseñados para infraestructuras críticas, como equipos de refrigeración de precisión o sistemas close control, que
permitan evitar fallos operativos, reducir consumos energéticos y prolongar la vida útil de los equipos. En este sentido, España está reforzando su posición como uno de los principales nodos digitales del sur de Europa, especialmente en ciudades como Madrid y Barcelona, puesto que la posición geográfica, la conectividad internacional y el crecimiento de las energías renovables están favoreciendo la atracción de inversiones tecnológicas. Según la Asociación Española de Data Centers (SpainDC), las inversiones en el
sector podrían alcanzar los 8.000 millones de euros hasta 2026, impulsadas, sobre todo, por la implantación de grandes multinacionales tecnológicas. Actualmente, España cuenta con cerca de un centenar de centros de datos, entre instalaciones operativas y proyectos en desarrollo, con Madrid concentrando más del 70 % del mercado nacional. Pero el impacto económico de este desarrollo podría ser aún mayor. Estimaciones del sector apuntan a que la industria de los centros de datos podría generar hasta 60.000 millones de euros de impacto en el PIB español en un periodo de tres años.
Estrategia europea
Un crecimiento de los centros de datos que está situando a la climatización en el centro del debate sobre eficiencia energética. En este contexto, las bombas de calor están emergiendo como una de las soluciones tecnológicas más prometedoras para mejorar la sostenibilidad de los centros de procesamiento de datos
(CPD). De hecho, su capacidad para gestionar cargas térmicas variables y su elevada eficiencia energética permiten reducir, de forma significativa, el consumo eléctrico asociado a la refrigeración, uno de los principales costes operativos de estas instalaciones. Aparte de que estas tecnologías están abriendo nuevas oportunidades en lo que respecta al aprovechamiento del calor residual generado por los servidores. Los sistemas más avanzados permiten recuperar el calor generado durante el funcionamiento de los equipos informáticos y reutilizarlo en redes de calefacción urbana o procesos industriales, contribuyendo así a mejorar la eficiencia global del sistema energético.
Pero la evolución tecnológica de este sector también está siendo impulsada por el nuevo marco regulatorio europeo. La Directiva de Eficiencia Energética (UE) 2023/1791 introduce nuevas obligaciones para mejorar la transparencia, el rendimiento energético y la sostenibilidad de los centros de datos. De hecho, establece
que los operadores de centros de datos de mayor tamaño deberán reportar indicadores energéticos clave, fomentar la adopción de mejores prácticas de eficiencia y evaluar la viabilidad del aprovechamiento del calor residual generado por estas instalaciones. Además de reportarse sobre otros factores como el consumo energético total, el uso de energías renovables, el consumo de agua o la eficiencia de refrigeración. Todo ello orientado a modelos cada vez más eficientes, energéticamente hablando, y con un menor impacto medioambiental. Un enfoque que refuerza el papel desempeñado por la climatización como elemento estratégico dentro de la transición energética digital.
Tecnologías como la refrigeración líquida, los sistemas free-cooling, la inteligencia artificial aplicada a la gestión térmica o las bombas de calor de alta temperatura están pasando de ser soluciones innovadoras
a convertirse en requisitos cada vez más competitivos. Un cambio de paradigma que refleja una
transformación profunda del papel del sector HVAC, ya que, tradicionalmente ha estado vinculado al confort térmico de edificios. Con todos estos cambios y normativas, el sector se posiciona como una pieza clave en la infraestructura energética de la economía digital, impulsando el desarrollo de soluciones en las que la climatización es el elemento central del diseño de estas instalaciones. A pesar de este contexto de crecimiento, el sector también afronta importantes incertidumbres regulatorias. Una de las principales preocupaciones es la posible restricción en Europa de las sustancias PFAS en el marco del reglamento REACH (Registration, Evaluation, Authorisation and Restriction of Chemicals), una medida que podría afectar a determinados refrigerantes y componentes utilizados en equipos HVAC. En este entorno, los fabricantes consideran esencial contar con un marco regulatorio estable que permita planificar inversiones a largo plazo en tecnologías más sostenibles y acelerar la transición hacia sistemas de calefacción y refrigeración menos dependientes de combustibles fósiles. A la vez que advierte de que los futuros cambios normativos deberán encontrar un equilibrio entre los objetivos medioambientales y la viabilidad tecnológica e industrial, especialmente en un momento en el que Europa busca acelerar la electrificación térmica y mejorar la eficiencia energética del parque edificatorio.

Calidad del aire
La transición energética del parque edificatorio europeo está acelerando la transformación del sector de la climatización, que afronta un proceso de adaptación marcado por nuevas exigencias regulatorias, avances tecnológicos y objetivos climáticos cada vez más ambiciosos. Así, normativas como el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), en España, y la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) están obligando a fabricantes, ingenierías e instaladores a innovar en soluciones que permitan reducir el consumo energético y las emisiones asociadas a los sistemas
térmicos. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, según datos de la Comisión Europea, los edificios representan, aproximadamente, el 40 % del consumo energético total de la UE y cerca del 36 % de las emisiones asociadas a la energía, lo que convierte su descarbonización en una prioridad estratégica. En el panorama doméstico, la revisión de la EPBD, aprobada en 2024, establece nuevas hojas de ruta nacionales
para reducir el consumo energético de los edificios y acelerar la rehabilitación energética.
Entre los objetivos figura reducir el consumo energético medio de los edificios residenciales en torno a un 16 % antes del año 2030. Y paralelamente a esta regulación, la digitalización está revolucionando la forma en que se diseñan y operan los sistemas HVAC, puesto que tecnologías como la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT) o los gemelos digitales están permitiendo una gestión más precisa del consumo energético. Por otro lado, la política industrial europea está reforzando este cambio de paradigma con iniciativas como el Clean Industrial Deal (Pacto por una Industria Limpia), que busca reforzar la descarbonización y la competitividad industrial europea mediante inversiones en tecnologías limpias,
electrificación y resiliencia energética. Todo ello complementado con planes como el futuro Plan Europeo de Vivienda Asequible, que vincula la accesibilidad económica de la vivienda con la eficiencia energética, al considerar que el coste energético forma parte del coste real de la vivienda. Según los analistas, dichas
iniciativas buscan impulsar la renovación de edificios, reducir la pobreza energética y fomentar el despliegue de tecnologías como las bombas de calor, consideradas clave para reducir la dependencia de
combustibles fósiles. Un desarrollo, este, el de las bombas de calor que está siendo considerado estratégico desde el punto de vista económico.
De igual manera, la calidad del aire interior (CAI) se ha convertido en uno de los ejes de transformación del sector de la climatización, que en los últimos años ha ampliado su enfoque más allá del confort térmico
para integrar criterios de salud ambiental, eficiencia energética y bienestar de los ocupantes. La pandemia de la covid 19 marcó un punto de inflexión en la percepción social y técnica de la ventilación de los espacios interiores, de tal manera que, desde entonces, la renovación del aire, el control de contaminantes y la monitorización de parámetros como el CO₂ han pasado a considerarse elementos esenciales en el diseño de edificios saludables. Más aún si tenemos en cuenta diversos estudios que ponen de manifiesto que las
personas pasan entre el 80 % y el 90 % de su tiempo en espacios interiores, lo que convierte la calidad del aire interior en un factor determinante para la salud pública y la productividad. Por lo que, una ventilación
deficiente puede favorecer problemas como fatiga, reducción de la concentración o aumento del riesgo de transmisión de enfermedades respiratorias. Por ello, la climatización está pasando a desempeñar un papel diferente en los edificios modernos. Los sistemas modernos de HVAC, tradicionalmente diseñados para mantener condiciones de temperatura adecuadas, están comenzando a incorporar ahora tecnologías que permiten controlar partículas contaminantes, compuestos orgánicos volátiles (COV), la humedad relativa y la concentración de dióxido de carbono.
Pilar esencial
Asimismo, los sistemas de ventilación mecánica controlada con recuperación de calor están ganando protagonismo. Se trata de soluciones que permiten renovar el aire interior sin penalizar el consumo
energético, ya que recuperan parte de la energía del aire extraído para climatizar el aire entrante. Mientras que la digitalización de los sistemas HVAC está facilitando la implantación de modelos de gestión
inteligente del aire interior. Sensores conectados permiten ajustar automáticamente la ventilación en función de la ocupación real de los espacios, reduciendo consumos innecesarios y mejorando la
eficiencia operativa. De tal manera que este nuevo enfoque está generando oportunidades de crecimiento para el sector HVAC, especialmente en el ámbito de la rehabilitación energética de los edificios. La combinación de eficiencia energética, electrificación y mejora ambiental interior está configurando un nuevo estándar técnico en la climatización moderna. Por lo que la climatización deja de entenderse
únicamente como una tecnología de confort para convertirse en un elemento clave en la salud ambiental de los edificios y en la sostenibilidad energética del parque inmobiliario.
Los expertos coinciden en que el futuro del sector pasará por integrar la eficiencia energética, la digitalización y el bienestar de las personas que viven en los edificios. Un enfoque que refuerza el papel del
HVAC como infraestructura esencial en la transición hacia edificios más sostenibles, saludables y resilientes. Y es aquí donde la colaboración público-privada es una condición necesaria para la transición.
Los expertos coinciden en que el éxito de ello dependerá, en gran medida, de la colaboración entre administraciones públicas, industria y sector tecnológico. Aparte de que la estabilidad regulatoria, la formación técnica y el impulso a la innovación serán factores determinantes para mantener el ritmo de transformación del sector. En el caso español, el desarrollo del sector HVAC dependerá, fundamentalmente, de la continuidad de políticas de rehabilitación energética, del apoyo a la electrificación térmica y de la
capacidad de la industria para integrar tecnologías digitales en sus soluciones. Por todo lo cual, la climatización se consolida como uno de los pilares técnicos de la transición energética. Un sector que ya no solo proporciona confort térmico, sino que se perfila como una infraestructura clave para construir un modelo energético más eficiente, resiliente y sostenible.
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