Beko consigue que tu lavavajillas luzca impecable y sin malos olores 

Funciones como SelfDry, presentes en sus electrodomésticos, ayudarán a reducir la humedad en el interior del aparato, ya que al finalizar el ciclo de lavado, este se abrirá de forma automática para continuar con el secado al aire. Los expertos de la firma aconsejan realizar una limpieza regular de su interior con un paño suave para retirar los restos de suciedad acumulados, revisar que los filtros no estén obstruidos y comprobar los niveles de sal para impedir que la cal se acumule.

26/11/2025

El lavavajillas se ha convertido en un imprescindible de los hogares modernos por su capacidad para ahorrar tiempo, simplificar tareas y ofrecer una limpieza eficiente. Sin embargo, para garantizar su máximo rendimiento y mantener un ambiente fresco en la cocina, es fundamental mantenerlo limpio y libre de malos olores.  Beko, marca ...

El lavavajillas se ha convertido en un imprescindible de los hogares modernos por su capacidad para ahorrar tiempo, simplificar tareas y ofrecer una limpieza eficiente. Sin embargo, para garantizar su máximo rendimiento y mantener un ambiente fresco en la cocina, es fundamental mantenerlo limpio y libre de malos olores. 

Beko, marca especializada en electrodomésticos, comparte una sencilla guía para asegurar un lavavajillas limpio, libre de olores y funcionando como el primer día.

¿Por qué huele mal un lavavajillas?
Con el uso diario, los restos de comida, pequeñas partículas de grasa o suciedad pueden quedar adheridos en el interior, ya sea en la base, las juntas, los brazos aspersores o el filtro. Este entorno, húmedo y cálido por naturaleza favorece la proliferación de bacterias y moho, lo que da lugar a olores desagradables. 

Después de días cargando con restos de comida, grasa o bandejas sin enjuagar, es normal que el interior del lavavajillas acumule suciedad. Si añadimos un entorno cálido y húmedo, encontramos el escenario perfecto para la aparición de bacterias y moho.

¿La solución? Mantener hábitos de uso adecuados y realizar una limpieza regular del aparato.

Consejos para despedirse de los malos olores 

1. No dejes los platos sucios demasiado tiempo
Los restos de comida son el principal causante del mal olor. Aunque no es necesario prelavar la vajilla, es recomendable retirar los restos sólidos más grandes antes de introducirlos en el lavavajillas. Sin embargo, en el caso que no se vaya a poner en marcha inmediatamente, se recomienda activar el programa de enjuague si el modelo lo incluye. Esto evita que la suciedad quede estancado demasiado tiempo y reduce la aparición de olores. 

Además, la función SelfDry, que abre automáticamente la puerta al finalizar el ciclo para favorecer un secado natural, ayuda también a disminuir la humedad interior, uno de los factores que más contribuyen a la aparición de malos olores

2. Limpieza regular del interior
La suciedad puede acumularse en zonas menos visibles, como la junta de la puerta, el borde inferior o los carriles de las cestas, favoreciendo la proliferación de bacterias. Es por ello por lo que es recomendable realizar una limpieza periódica con un paño suave evitando productos abrasivos para eliminar los restos que pasan desapercibidos y que, con el tiempo, pueden generar olor. Prestar atención a todas estas áreas del lavavajillas, garantiza un interior más higiénico y evita la proliferación de bacterias.

3. Mantén el filtro impecable 
El filtro recoge restos de comida durante cada lavado. Si no se limpia con frecuencia, puede obstruirse y convertirse en un foco directo de mal olor. Una revisión y limpieza periódica evitará que la suciedad se acumule y garantizará un funcionamiento correcto.

4. Usa el detergente adecuado
Los productos específicos para lavavajillas garantizan un lavado eficiente y evitan la formación de residuos. Mantener el nivel adecuado de sal es esencial para prevenir la acumulación de cal, mientras que el abrillantador facilita un secado eficaz que reduce la humedad residual.

5. Activa el programa de autolimpieza
Muchos modelos de Beko incorporan un programa de autolimpieza que elimina bacterias y suciedad acumulada gracias a la combinación de altas temperaturas y presión de agua.

Las tecnologías como HygieneShield, que utilizan temperaturas elevadas -a partir de 60 °C en el lavado y hasta 70 °C en el enjuague- contribuyen a una limpieza más profunda. Aunque están diseñadas principalmente para higienizar la vajilla, las altas temperaturas también ayudan a desincrustar suciedades difíciles dentro del lavavajillas. Realizar este ciclo una vez al mes permite acceder a rincones menos visibles y mantener el aparato higienizado sin esfuerzo.

Además del mantenimiento diario, es recomendable dedicar unos minutos cada cierto tiempo a una puesta a punto más completa. Este proceso incluye revisar que los brazos aspersores giran con normalidad, comprobar que no haya acumulación de cal en las superficies internas y asegurarse de que las juntas de la puerta conserven su elasticidad y limpieza. Estas pequeñas tareas ayudan a conservar la eficacia del aparato y a prevenir la aparición de olores persistentes a largo plazo.

"Un lavavajillas bien mantenido no solo huele mejor: rinde más, ahorra energía y prolonga su vida útil. Gracias a funciones como SelfDry, que reduce la humedad interior, o tecnologías como HygieneShield, que alcanza altas temperaturas para una limpieza exhaustiva, cualquier usuario puede mantener su electrodoméstico en perfecto estado con pequeños gestos", afirma Manuel Royo, director de marketing de Beko Europe en España.

Cookie Consent

This website uses cookies or similar technologies, to enhance your browsing experience and provide personalized recommendations. By continuing to use our website, you agree to our Privacy Policy