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62 ELECTRO Ferias y eventos ELECTROMARKET La inteligencia artificial, entre oportunidad y desafío Otro de los grandes ejes de cambio es la inteligencia artificial, que Badrinath definió como una fuerza transformadora no solo tecnológica, sino también social. “La IA está cambiando la forma en la que interactuamos con el mundo”, explicó, situando a las telecomunicaciones como una pieza clave en su despliegue. El papel de los operadores va mucho más allá de proporcionar conectividad. Son quienes hacen posible que la inteligencia artificial funcione en tiempo real, especialmente en el llamado “borde de la red”, donde se procesan datos de forma inmediata para millones de usuarios. Esta capacidad será esencial para aplicaciones críticas, desde la sanidad hasta la movilidad autónoma. El sector ya está reaccionando con inversiones significativas. Badrinath mencionó iniciativas interesantes como centros de desarrollo de IA en Europa o los ambiciosos planes de expansión en Asia y Estados Unidos. Sin embargo, también advirtió de una limitación importante: los modelos actuales no están diseñados específicamente para las necesidades del sector telco. En su opinión, será necesario desarrollar una “IA de nivel telco”, adaptada a las particularidades de las redes y los servicios de telecomunicaciones. Además, introdujo un elemento de reflexión social como es la brecha lingüística. Aunque la inteligencia artificial avanza rápidamente, lo hace en un número limitado de idiomas. Esto genera un nuevo tipo de desigualdad que se suma a las ya existentes. Si los usuarios no pueden interactuar con estas tecnologías en su lengua, quedan excluidos de sus beneficios, lo que reduce tanto su impacto social como su eficacia. Para Badrinath, este es un desafío que debe abordarse con urgencia si se quiere construir un ecosistema verdaderamente inclusivo. Siguiendo esta línea, la conectividad sigue sin ser universal. Actualmente, alrededor de 300 millones de personas carecen de cobertura móvil, mientras que 3.100 millones, aunque viven en zonas con acceso, no utilizan internet móvil por diversas razones. En total, 3.400 millones de personas permanecen desconectadas. “Servicios como el dinero móvil, la agricultura de precisión, la educación digital o la sanidad ya están transformando millones de vidas; ahora debemos hacerlo accesible para miles de millones”, defendió Badrinath. La reducción de esta brecha de uso se perfila como uno de los grandes desafíos del sector en los próximos años. Seguridad: una carrera contra el fraude Otro de los frentes críticos es la ciberseguridad. “Hoy en día, los estafadores están ganando la carrera tecnológica”, advirtió el director general de la GSMA. El uso de herramientas avanzadas por parte de los ciberdelincuentes, junto con la falta de coordinación entre sectores y países, está elevando el nivel de riesgo. Las previsiones son preocupantes, el coste global del cibercrimen podría pasar de 9,22 billones de dólares en 2024 a 15,63 billones en 2029. Además, más del 90 % de los operadores considera que el entorno de amenazas es alto o muy alto. “Esta amenaza global requiere una acción urgente y coordinada”, insistió, destacando el compromiso de la industria con el refuerzo de defensas y el intercambio de inteligencia. Un sector en plena transformación El informe The Mobile Economy 2026, presentado durante el congreso, refleja la magnitud del cambio en curso. El sector está evolucionando desde un modelo centrado en la conectividad hacia otro basado en plataformas digitales avanzadas, 5G standalone, inteligencia artificial y APIs abiertas. En términos económicos, las tecnologías y servicios móviles generaron 7,6 billones de dólares en 2025, lo que equivale al 6,4 % del PIB mundial. Para 2030, se espera que esta cifra alcance los 11,3 billones, representando el 8,4 % de la economía global. El impacto también se deja sentir en el empleo y las finanzas públicas. El ecosistema móvil generó 50 millones de puestos de trabajo en 2025 y aportó más de 800.000 millones de dólares en ingresos fiscales. Además, se prevé que los ingresos de los operadores crezcan de 1,19 billones de dólares en 2025 a 1,36 billones en 2030, impulsados por una inversión de capital de 1,2 billones durante ese periodo. En paralelo, el despliegue tecnológico continuará avanzando: para 2030, el 57 % de las conexiones móviles serán 5G, mientras que las redes 2G y 3G quedarán prácticamente residuales. “El camino que tenemos por delante no será fácil. Los desafíos son enormes, pero las oportunidades son apasionantes”, concluyó Badrinath. En su opinión, el sector debe asumir su responsabilidad como “puente entre países, industrias y personas” para seguir siendo el eje del mundo digital. El MWC26 Barcelona marca el inicio de un calendario global de eventos que continuará a lo largo del año en distintos continentes, con citas como MWC Kigali, MWC Shanghái o la serie M360 en América Latina, Eurasia y el sudeste asiático. En un contexto de cambio acelerado, la receta del éxito para Badrinath parece clara: “Solo podremos ofrecer una conectividad fluida si preservamos lo que siempre ha impulsado nuestro progreso: estándares, escala e innovación global”.

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