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51 En las últimas décadas, la movilidad urbana ha experimentado una transformación profunda impulsada por el crecimiento de las ciudades, la necesidad de reducir emisiones contaminantes y la incorporación de nuevas tecnologías. Lo que antes se entendía simplemente como desplazarse de un punto a otro, hoy se ha convertido en un concepto mucho más amplio que abarca sostenibilidad, eficiencia, accesibilidad e innovación. En este contexto, los sistemas de transporte están evolucionando rápidamente para adaptarse a una sociedad cada vez más conectada y consciente del impacto ambiental. Un cambio de paradigma en las ciudades El modelo tradicional de desplazamiento, basado principalmente en el uso del vehículo privado, ha comenzado a mostrar sus limitaciones. La congestión del tráfico, la contaminación del aire y el ruido son problemas comunes en las grandes urbes. Frente a esta situación, muchas ciudades están apostando por un enfoque más equilibrado, donde se prioriza el transporte público, la movilidad activa, como caminar o ir en bicicleta, y los vehículos de movilidad personal (VMP). En las zonas urbanas, todos estos vehículos de micromovilidad son cada vez más populares. La DGT afirma que diversos estudios han puesto de manifiesto que el uso del vehículo a motor privado representa una proporción significativa en el reparto por tipo de medio de transporte, alcanzando un 48 % en la Unión Europea y un 45 % a nivel mundial. Este cambio no es casual, sino resultado de una combinación de factores como políticas públicas más estrictas, avances tecnológicos y una mayor concienciación ciudadana. Cada vez más personas buscan alternativas que les permitan moverse de forma más eficiente, económica y respetuosa con el medio ambiente. Uno de los pilares fundamentales de esta transformación es la sostenibilidad. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero se ha convertido en un objetivo prioritario a nivel global, y el transporte es uno de los sectores con mayor impacto. En este sentido, la electrificación de los vehículos está jugando un papel clave. Según valora José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), “la electrificación no es solo una apuesta tecnológica, es una apuesta industrial y de país. Demostrar un mercado interno fuerte y en progresión es una señal clara de nuestros esfuerzos y un llamamiento para seguir atrayendo industria y mantenernos a la vanguardia de la movilidad electrificada”. Los coches eléctricos, las bicicletas asistidas y los patinetes eléctricos han ganado protagonismo en los últimos años. Estos medios de transporte no solo reducen las emisiones, sino que también ofrecen soluciones prácticas para trayectos cortos y medianos. Además, su integración en sistemas de movilidad compartida ha facilitado su acceso a un mayor número de usuarios. De hecho, desde ANFAC señalan que los turismos electrificados han alcanzado las 26.725 unidades en marzo de 2026, un aumento del 62,2 % con respecto a esta misma fecha el año pasado. Igualmente, los datos extraídos indican que las matriculaciones de vehículos alternativos -electrificados, híbridos y de gas- han experimentado un incremento del 29,3 % este marzo. El concepto de movilidad como servicio (MaaS, por sus siglas en inglés) también está ganando terreno. Este modelo permite a los usuarios planificar, reservar y pagar diferentes medios de transporte desde una única plataforma digital, optimizando sus desplazamientos y reduciendo la dependencia del vehículo privado. Por su parte, el análisis de Market Research Future prevé una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 17,39 % durante el período de previsión 2025–2035. Infraestructuras adaptadas a nuevos hábitos Para que este nuevo modelo funcione, es imprescindible adaptar las infraestructuras urbanas. Muchas ciudades están ampliando sus redes de carriles bici, creando zonas peatonales y estableciendo áreas de bajas emisiones donde se restringe el acceso a vehículos contaminantes. Además, se están desarrollando espacios específicos para el estacionamiento de VMP, lo que contribuye a mantener el orden en las calles y mejorar la convivencia entre peatones y usuarios de estos dispositivos. La señalización también se está adaptando para integrar estos nuevos medios de transporte en la circulación urbana. Otro aspecto importante es la intermodalidad, es decir, la posibilidad de combinar diferentes medios de transporte en un mismo trayecto. Por ejemplo, utilizar un patinete eléctrico para llegar a una estación de metro y completar el viaje en transporte público. Esta flexibilidad permite optimizar los tiempos de desplazamiento y reduce la necesidad de utilizar el coche. Regulación y seguridad El auge de nuevas formas de transportes también ha planteado retos en términos de regulación y seguridad. Las autoridades han tenido que desarrollar nuevas normativas para garantizar una convivencia segura entre todos los usuarios de la vía. Estas regulaciones suelen establecer límites de velocidad, zonas de circulación permitidas y requisitos técnicos para los vehículos. También incluyen obligaciones para los usuarios, como el uso de elementos de protección o la prohibición de circular bajo los efectos del alcohol. La entrada en vigor del Real Decreto 52/2026, de 28 de enero, por el que se modifica el Reglamento General de Vehículos y el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, que lo aprueba, para regular el Registro de Vehículos Personales Ligeros, que modifica el Reglamento General de Vehículos, incluye en su anexo XXI los requisitos técnicos que deben cumplir los vehículos de movilidad personal, así como los procesos de conformidad de la producción para garantizar la seguridad vial de los usuarios. En concreto, esta La DGT señala que el uso de vehículo a motor privado representa una proporción significativa en el reparto por tipo de medio de transporte, alcanzando un 48 % en la Unión Europea y un 45 % a nivel mundial

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