El tiempo pasa y no pasa nada
Como aquel que dice, el ecuador de 2010 está al caer. ¡Cómo pasa el tiempo! ¿Se acuerda de aquellos últimos meses del 2008, cuando la crisis inmobiliaria? ¿Y del 2009 con la crisis financiera global? Pues mire, ya estamos casi a mediados de 2010 y lo único que podemos decir es que desde entonces el tiempo ha transcurrido y que en su lento o rápido suceder, según la percepción de cada cual, la única cosa que ha pasado es que no ha pasado nada. El tiempo juega a favor de nuestros amados gobernantes, que pronto podrán anunciar a bombo y platillo, y finalmente con razón, que España ha dejado la crisis atrás y la ha superado con éxito. Eso sí, también dirán que ha sido gracias a su esfuerzo y acierto, faltando una vez más a la verdad y olvidando que el tiempo lo cura todo. Porque habrá sido el tiempo el que, ante la pasibilidad y la incompetencia de quienes nos gobiernan y de quienes ansían hacerlo, nos sacará del mal trago que han supuesto estos durísimos años para miles de familias, autónomos, comerciantes, asalariados y pequeños empresarios. Sale el sol, llega el buen tiempo. Se alarga el día y con él las ganas de salir a pasear y a comprar. Renacen las ganas y el optimismo, dos factores esenciales para que un país funcione, aunque en las clases de economía parecen olvidarlo. Igual que se olvida la influencia económica y moral de algunos acontecimientos de trascendencia social, como puede ser el apasionante final de liga que se está viviendo entre Barça y Madrid. ¿Cuánto dinero genera esto, también para el sector electrodoméstico? Mucho. Esperemos, pues, que mientras los que deberían decidir y actuar siguen viéndolas pasar, el buen tiempo sirva para dar el empujón definitivo hacia una nueva etapa de crecimiento y bonanza en parámetros de bienestar, por encima de los estrictamente económicos.
Rosa Gracia Directora
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